jueves 11 de junio de 2009

Convocatoria Grupo Mediático Consenso


Como habíamos adelantado en diferentes ocasiones, El Foro de Consenso realizará los días 20 y 21 de julio el evento: Cuba-Estados Unidos: hacia una nueva relación histórica: oportunidades y desafíos.

Este evento es una vieja idea acariciada por un sector de la sociedad cubana, con el fin de poner en perspectiva las posibilidades que, desde la sociedad, se puedan activar para recrear una relación racional y mutuamente provechosa entre ambas naciones.

El primer imperativo que salta a la vista es la necesidad de destrabar un conflicto visceral que ha venido determinando la suerte, la biografía y las opciones para millones de cubanos, sin que se haya podido hacer algo en la dirección de controlar sus efectos, por el tipo de respuesta articulada entre la clase política estadounidense y el gobierno cubano.

El segundo de estos imperativos pasa por la incapacidad de ambas clases políticas para encontrar soluciones racionales a unos vínculos que son inevitables dadas la cercanía, la implicación histórica, y la expansión geopolítica y geoestratégica de un conflicto que se refleja celularmente en la vida del más recóndito ciudadano cubano. Es decir, si las relaciones entre ambos países son inevitables, la cuestión es la de cómo convertir en respetuosas, y mutuamente ventajosas, unas malas relaciones reproducidas constantemente por la incapacidad de los actores estatales para otorgarles un sentido creativo y positivo.

Y el tercero de estos imperativos anima y fortalece, en una época de diplomacia ciudadana y proliferación de actores no estatales, la capacidad e imaginación de la sociedad civil para darle estabilidad, perdurabilidad, dinamismo y sentido estratégico a la relación entre las naciones. Y si algún vínculo entre países exige semejante plataforma es el que se necesita, puede y debe construir entre Cuba y los Estados Unidos.

Este evento, animado desde Cuba, y con una perspectiva académica, quiere convertirse en una primera aproximación creativa, desde dentro de la isla, a este dilema-desafío.

Las opciones abiertas a partir del nuevo gobierno en los Estados Unidos ofrecen condiciones inmejorables para pensar las relaciones entre ambos países, también y sobre todo, desde la sociedad civil. Unas relaciones necesarias que han desafiado siempre sus múltiples oportunidades y que son demasiado determinantes para dejarla en la perspectiva excluyente de una visión estrecha y superada.

Como se trata de una primera aproximación, El Foro de Consenso pretende que este evento se desarrolle desde el concepto de Notas de Trabajo. A diferencia de los Papeles de Trabajo que sirven de guía y exposición de largo aliento para la mayoría de las instituciones académicas del mundo, las Notas de Trabajo la concebimos como acercamiento sintético, pero igual de riguroso, a los temas de discusión, en la que predominen más la hipótesis, la provocación y las soluciones. Ello significa que quienes decidan participar no deben sentirse particularmente abrumados por el poco tiempo entre la convocatoria del evento y la fecha de realización.

Este evento trata de abordar, por otra parte, uno de los problemas más candentes de la guerra fría, y psicológicamente más desafiantes. Nos interesa por eso concitar la visión no solo de cubanos y estadounidenses sino de latinoamericanos, europeos y de otras partes del mundo. La alta visibilidad de los actores tradicionales del conflicto requiere una perspectiva más global en una época cada vez más globalizada. Estas invitados por tanto, todos aquellos que quieran contribuir a imaginar soluciones a uno de los conflictos más viejos, que hunde sus raíces en las profundidades del siglo XIX, y adquieren particular virulencia en el siglo XX.

Los temas a debatir son fundamentalmente elegibles por los autores, a partir de las aristas diversas que comprometen las relaciones Cuba-Estados Unidos en los últimos 50 años. Sin embargo, cinco temas concretos interesan a El Foro de Consenso. Estos son, genéricamente expuestos:

1. 50 años antes: Cuba-Estados Unidos: origen de un conflicto.
2. Diversidad política y relaciones entre Estados
3. Soberanía nacional y democracia
4. Actores sociales y relaciones interestatales
5. Qué hacer para mejorar las relaciones Cuba-Estados Unidos

Cada uno de estos temas genéricos se corresponde con cada uno de los cinco Paneles de Discusión en los que se dividirá el evento. Obviamente los que quieran enviar sus ponencias no deben verse constreñidos por estos temas. Reiteramos que las Notas de Trabajo son a elección de cada uno de los ponentes.

El día 20 será dedicado a la discusión en Paneles. El 21, se discutirán de conjunto por los participantes, las ideas y conceptos principales resumidos por cada uno de los cinco Paneles.

Las Notas de Trabajo (ponencias) no deben exceder las 5 cuartillas de 8 x 11, a espacio y medio, en Times New Roman, fuente 12. Las ponencias deben ser enviadas antes del 12 de julio del corriente a: gmconsenso@gmail.com o entregadas en:

Archivos Consenso: Zanja 206 e/ Manrique y campanario. Centro Habana. Ciudad Habana.

Estas Notas de Trabajo serán publicadas en el sitio web del Grupo Mediático Consenso y en una edición especial de la Revista Consenso.

Los interesados en comunicarse con El Foro de Consenso pueden hacerlo a través de: gmconsenso@gmail.com o llamando al teléfono: 052840388.

Coordinador de El Foro de Consenso
Manuel Cuesta Morúa

sábado 30 de agosto de 2008

Libertad para Gorki - Libertad para Cuba


Gorki está libre. Creo que es momento para hacer un balance de esta última semana y de lo que ha tenido lugar en Cuba. Un jóven rockero es detenido bajo el cargo de peligrosidad pre-delictiva y la presión de parte de la sociedad civil cubana, la oposición, una parte del exilio, gente anónima y la opinión pública internacional han logrado que el gobierno cubano se lo piense dos veces y cambie la acusación a "desobediencia". Ha pasado de 4 años de prisión a 600 pesos de multa, en 300 cuotas de dos pesos.

Hace mucho tiempo lo vengo diciendo, pero nadie me ha hecho caso. Hay que convencer a nuestros amigos y familiares en Cuba para que actúen libremente, cómo si no existiera represión. La libertad la conquista cada uno con su actitud firme de no permitirle a la dictadura que nos reprima impunemente.

Ya vemos lo que se produce cuando alguien actúa dando la cara, firme en sus convicciones y en su empeño de no permitir que un gobierno vil le arrebate sus derechos que, junto a la actitud de muchos de nosotros y de mucha otra gente anónima hicieron posible lo que hasta hace muy poco parecía imposible: el gobierno dictatorial cede ante la presión cuando todos tiramos parejo.

Yo, señores, conozco a Gorki, y no quiere ser líder de nada, sólo quiere hacer valer sus derechos como ser libre que es. Ésta es también su lucha personal por la libertad, desde la convicción que la libertad es una cuestión personal, pero que nos atañe a todos. El pueblo de Cuba debería hacer lo mismo, que cada uno luche por la libertad. El gobierno no va a ceder sus privilegios así como así, por lo que esto se convierte en un tema de responsabilidad personal y, por tanto, colectiva, de todo un pueblo unido.

Ahora, no podemos permitirnos que esta situación con Gorki sea un caso aislado y que, por tanto, pase en el tiempo. Eso es lo que el gobierno querría. Creo que debemos tomar este impulso para comenzar a reclamar y exigir al gobierno cubano la liberación de todos los presos políticos con la misma fuerza y convicción que todos hemos hecho por que liberen a Gorki. Ahora y sin descanso. Esta acción no puede esperar, y no podemos olvidar que hay personas inocentes que han ido a la cárcel bajo la acusación de peligrosidad pre-delictiva, lo que implica que están en prisión por defender con el mismo encono esa libertad. Ahora no podemos detenernos aquí. No podemos decir “hemos hecho esto por Gorki y estamos contento, celebrémoslo”, deteniendo toda acción hasta la consecución del fin de la dictadura y la libertad de Cuba. Creo que ya hemos esperado bastante y nos han doblegado durante mucho tiempo. ¡Basta ya!

Creo que si Pablo Milanés, Kelvis Ochoa, Omara Portuondo y compañía hubiesen tenido lo que hay que tener y, en medio del concierto en el protestódromo, hubieran leído un manifiesto conjunto exigiendo la libertad inmediata de Gorki y los presos políticos y reivindicado al gobierno el cese de la represión y de la hostilidad y el respeto a los derechos humanos, muchos intelectuales del país y de la disidencia se les habrían unido, más la oposición en el exilio y mucha gente anónima como nosotros en un llamado a la opinión política internacional, sí que el gobierno se la habría visto cruda. Aún están a tiempo. Así que les pido a todos sigan enviando e-mails a todos estos músicos, copiando y pegando, si lo consideran, lo que aquí digo, y diciéndoles que aún están a tiempo de hacerlo. Yo haré lo propio.

martes 12 de agosto de 2008

Raúl Castro y el Conflicto en Osetia del Sur

El problema de Osetia no es nuevo y tiene sus raíces bien hundidas en su pasado. Su territorio se encuentra dividido en Osetia del Norte, que pertenece a Rusia, y Osetia del Sur, que pertenece a Georgia. Pese a que desde el desmembramiento de la U.R.S.S. los separatistas de Osetia del Sur quieren lograr la unificación con Osetia del Norte, anexándose a su vez a Rusia, el gobierno de Georgia insiste en que cualquier pacto, tratado o guerra para lograr tal fin es anticonstitucional por violar la integridad territorial del país. Ha habido ya dos guerras que han fijado la naturaleza del conflicto que hoy vivimos, la de 1991 y la segunda en 1992.
Aún así, el origen del conflicto que hoy vivimos viene de Stalin, quien convierte a Osetia del Sur, habitada mayormente por osetos, en Región Autónoma de la República Socialista Soviética de Georgia y le añade la vecina llanura, con la ciudad de Tsjinval, habitada principalmente por georgianos, que aún viven ahí y que, por sentirse georgianos siempre se opondrán a la secesión de esta pequeña república autónoma y tampoco aprobarán su anexión a Rusia.
Después de la guerra de 1992, el Tratado de Dagomis establece la presencia de fuerzas de paz del ejército ruso, que no es casualidad, aunque el ejército separatista se rearmó y estas fuerzas "de paz" no impidieron que esto sucediera. En 1996, la población oseta de Osetia del Sur celebró elecciones presidenciales, contando con la oposición del gobierno georgiano, pero con la vista gorda del ejército de paz ruso. El 12 de noviembre de 2006 se celebró un referéndum, que no ha sido reconocido por Georgia, con un 91% de participación, donde el 99% de los votantes se decidió por la independencia de Georgia, la unificación con Osetia del Norte y, por tanto, la anexión a Rusia.
La tensión en la región, que se acumulaba durante meses, y el afán de Georgia de poner fin inmediato a la independencia de facto de las repúblicas separatistas de Osetia del Sur y Abjasia, como requisitos para entrar en la OTAN, desencadenó en la madrugada del 7 al 8 de agosto último una guerra con Osetia del Sur y las fuerzas de paz de Rusia, apostadas en este pequeño territorio desde el Tratado de Dagomis en 1992.
Ahora Raúl Castro acusa de 'invasor' al gobierno georgiano, por intentar poner fin con la independencia de facto de Osetia del Sur, que es parte integrante de Georgia y que, dicho sea de paso, aún no ha sido reconocida su independencia por ningún país de la comunidad internacional. Curiosamente Raúl Castro ha repetido casi las mismas palabras que Vladimir Putin, mientras que Georgia acusa a Rusia de incentivar el separatismo. Realmente, y hablando en plata, a Rusia le resulta inconveniente la entrada de Georgia en la OTAN, para frenar el avance de la misma a sus fronteras, teniendo en cuenta que los tres países bálticos, Estonia, Letonia y Lituania, son ya parte de este tratado trasatlántico, además de Polonia, Eslovaquia, Chequia, Rumanía y Bulgaria, que antes fueran países aliados de la U.R.S.S., además de la cercanía de éstos a sus fronteras y, por tanto, también la OTAN.
Ahora bien, el hecho de que Raúl Castro asevere que Georgia está en complicidad con el gobierno de Estados Unidos, puede deberse a que este país caucásico, para entrar en la OTAN debería terminar con los conflictos separatistas dentro de su territorio, pero han decidido solucionar el problema militarmente, llevando la guerra a una región desgastada por los enfrentamientos y la depresión económica, en los que una pequeña chispa se puede convertir, en cuestión de meses, en un serio conflicto internacional. Esto, políticamente, favorece a Rusia, pues Georgia habría podido solucionar estos problemas a través del diálogo, de otro tratado con Rusia, y dándole una autonomía con todas las garantías a Osetia del Sur y a Abjasia, la otra región separatista, ayudando a levantar la economía en las regiones, garantizando el desarrollo de sus culturas, idiomas, educación y derechos humanos.
Hay que decir que osetos y abjacios tienen su propia identidad nacional, con una cultura propia, con lengua, literatura y tradiciones y merecen ser respetadas en lo que son, cosa que ninguno los gobiernos georgianos han sabido respetar. Tampoco lo ha hecho Rusia, y ahí tienen el conflicto de Chechenia para probarlo.
Analizando estos hechos a la luz de lo que Cuba hace con su propio pueblo, no debe a nadie extrañar que adopte la arribista posición política a la que nos tiene a todos acostumbrados.

miércoles 28 de mayo de 2008

Declaración de Concordia

La declaración que por este medio difundo, firmada por 43 cubanos residentes en siete países, enviada a la consideración de todos los cubanos el día 20 de marzo, vía e-mail.
Suscribo íntegramente esta declaración, en todo su espíritu y letra.
-o-

Los que subscriben esta declaración, cubanos o de origen cubano residentes en el exterior del país, deseamos dar a conocer a la ciudadanía residente en Cuba los siguientes criterios, sentimientos, esperanzas y convicciones sobre la realidad cubana actual y sobre su futuro:

- Abogamos por la paz, la reconciliación y la concordia entre todos los cubanos.
- Nos negamos a seguir alimentando el odio y el resentimiento recíprocos que han engendrado en la historia nacional, de forma cíclica, violencia y fratricidio,
- Por una amnistía que incluya a los cubanos de todas las orillas políticas e ideológicas.
- Abogamos, en suma, por una renovación en espíritu de toda la familia cubana para el comienzo de una nueva Era de paz y prosperidad. El conjunto de cubanos residentes en Cuba y en la diáspora formamos una sola nación y debemos trabajar juntos para levantar al país.
- Entendemos que concordia cubana significa asegurar la convivencia entre todos los hermanos de la patria común sobre la base del respeto a las diversas perspectivas y credos. De ningún modo deberá admitirse que tales diferencias puedan obstaculizar o amenazar esa convivencia
- No deberá aceptarse, bajo ninguna circunstancia, discriminación alguna basada en diferencias raciales, económicas, culturales, de sexo u orientación sexual, ideológicas, religiosas u origen nacional.
- Ningún cubano deberá ser privado, por razón de su nacionalidad, de los derechos y accesos a instalaciones y lugares que en el territorio cubano disfruten los turistas extranjeros, o a comprar, vender o alquilar bienes básicos, como una vivienda y un auto.
- Ningún cubano, resida o no dentro de Cuba, deberá ser privado de la posibilidad de invertir sus recursos en su propio país mientras haya un empresario extranjero gozando de ese derecho.
- Deseamos un orden que lejos de frenar el potencial creador del ser humano, lo libere de ataduras y lo estimule para generar riquezas y abundancia en todo el país, sobre todo cuando se trata del trabajador cubano, célebre por su hábito de trabajo, su nivel de capacidad productiva y su ingenio en generar recursos. No queremos un orden que tienda a generar igualdad en la miseria, sino, por el contrario, un estado general de riqueza en condiciones de igualdad de oportunidades, y derechos económicos y sociales.
- Ningún cubano residente actualmente en nuestro país deberá ser despojado de aquellos bienes que actualmente utiliza para vivir, como es el caso de viviendas y pequeñas parcelas agropecuarias, por los eventuales deseos de reclamos de restitución de antiguos propietarios, independientemente del derecho a una justa indemnización. Tampoco deberá suprimirse el disfrute de beneficios colectivos en esferas sociales como la educación y la salud, sino que por el contrario, esos beneficios deberán ser aumentados y asegurados.
- No nos anima un espíritu de rapiña o despojo, sino de ayuda desinteresada en el mejoramiento y reconstrucción del hogar común.
- Asimismo, nos pronunciamos contra todas las restricciones que obstaculizan el libre movimiento de los cubanos residentes dentro y fuera del territorio nacional, sean por la política del Estado cubano o impuestas por otros gobiernos, en particular el de los Estados Unidos, medidas que dificultan a los cubanos residentes en el exterior viajar a su país de origen, le impiden el acceso o relocalización en su patria, o hacen artificialmente costoso el enviar remesas u otros medios de ayuda y las que obstaculizan el acceso a la información y la comunicación telefónica o por correo electrónico con sus familiares y amigos en Cuba.
- Nos pronunciamos por métodos pacíficos para el logro de los ideales plasmados en esta declaración, a través del diálogo y el libre intercambio de las ideas, convencidos de que sólo la evolución de la conciencia ciudadana nos puede conducir a un orden de armonía, reconciliación nacional y de respeto a todos los derechos fundamentales.
En este año se conmemora el XXX aniversario de las conversaciones humanitarias que en 1978 culminaron con la libertad de más de 3,600 presos políticos y una apertura a mayores contactos familiares entre los cubanos en la isla y los que radican en el exterior. Proponemos nuevas conversaciones de naturaleza humanitaria - bajo reglas mutuamente convenidas- que puedan constituir un primer paso hacia el porvenir que merece nuestra Nación.

Dado en la Ciudad de Miami a los 20 días del mes de marzo del año 2008.

Iván M. Acosta, dramaturgo,cineasta, Nueva York, Estados Unidos.
Guillermo Asper, profesor de Information Systems en la Universidad de Brasilia, Brasil.
Luciana Asper y Valdés, Promotora de Justicia, Brasil.
Bernardo Benes, banquero retirado, Florida, Estados Unidos.
Juan Antonio Blanco, analista político, Canadá.
Lorenzo Cañizares, sindicalista, Pennsylvania, Estados Unidos.
Héctor Caraballo, comerciante y activista político.
Siro del Castillo, artista plástico, Florida, Estados Unidos.
Gustavo De Ribeaux, ingeniero civil, Estados Unidos.
Mari Gloria De Ribeaux, Trabajadora Social Clínica. Estados Unidos.
María Eulalia Díaz Acosta, Contadora e Informática, República Dominicana.
Len Enríquez, Ingeniero en Transporte y Logística, Florida, EUA.
Martha Lucía Enríquez, Corredora de Bienes Raíces, Florida, EUA.
Juan Antonio Francés Garay, Sindicalista, República Dominicana.
Eduardo García Moure, sindicalista, Venezuela.
Mickey Garrote, Bibliotecario, La Florida, Estados Unidos.
María Cristina Herrera, profesora, Florida, Estados Unidos.
Ariel Hidalgo, maestro, Florida, Estados Unidos.
Elena Larrinaga de Luis, Presidenta de la Federación Española de Asociaciones Cubanas, España.
Alain Laserie, administrador empresarial, Jamaica.
Felipe Lázaro, poeta y editor, España.
Sarahí Lorenzo, Corredora de Bienes Raíces, Florida, Estados Unidos.
Teté Machado, actriz, Florida, Estados Unidos.
Gerardo E. Martínez-Solanas, Economista y Politólogo, La Florida, Estados Unidos.
Pedro Ramón López, industrial, República Dominicana.
Danay Menéndez, empleada de limpieza, Florida, Estados Unidos.
Sergio Lopez-Miró, periodista y publicista, Florida, USA.
José Manuel Pallí, abogado, Florida, Estados Unidos.
Silvia Pedraza, Profesora de Sociología, Universidad de Michigan.
Oscar Peña, analista político, Florida, Estados Unidos.
Nicolás Pérez, industrial, Florida, Estados Unidos.
Iván Pérez Carrión, periodista, República Dominicana.
Pedro Pérez Castro, sindicalista, Venezuela.
José Pérez Martín, ingeniero eléctrico, La Florida, Estados Unidos.
Marcelino Miyares Sotolongo, Presidente de una compañía de Comunicaciones.
Lionel Remigio, Empresario de Comunicaciones, Florida, Estados Unidos.
Juan Antonio Rodríguez Menier, analista político, Estados Unidos.
Rafael Sánchez, médico cirujano, Florida, Estados Unidos.
Raúl Varela, industrial, República Dominicana.
Caleb Vega Socarrás. Economista, California, EU.
Raúl de Velasco, médico, Florida, Estados Unidos.
Camilo Venegas, escritor y poeta. República Dominicana.
Oscar Visiedo, Especialista en Sistemas de Información, La Florida, Estados Unidos.

jueves 8 de mayo de 2008

Cuba: Violación de los Derechos Humanos

Derechos humanos violados sistemáticamente por el gobierno cubano:

1. El derecho al reconocimiento de su personalidad jurídica.
2. El derecho a que nadie podrá ser arbitrariamente detenido, preso ni desterrado.
3. El derecho, en condiciones de plena igualdad, a ser oído públicamente y con justicia por un tribunal independiente e imparcial, para la determinación de sus derechos y obligaciones o para el examen de cualquier acusación contra uno en materia penal.
4. El derecho de toda persona acusada de delito a que se presuma su inocencia mientras no se pruebe su culpabilidad, conforme a la ley y en juicio público en el que se le hayan asegurado todas las garantías necesarias para su defensa. Este precepto ha sido sistemáticamente violado con respecto a los presos políticos en la primavera de 2003, y por eso luchan las llamadas Damas de Blanco, y en muchos casos más.
5. Nadie será objeto de injerencias arbitrarias en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia, ni de ataques a su honra o a su reputación. Toda persona tiene derecho a la protección de la ley contra tales injerencias o ataques. Ya sabemos cuántas injerencias arbitrarias ha realizado el gobierno cubano contra gente inocente.
6. El derecho a circular libremente y a elegir su residencia en el territorio de un Estado.
7. El derecho a salir de cualquier país, incluso del propio, y a regresar a su país. Esto sin trabas de ninguna índole, ni económicas, ni políticas, ni administrativas, por ningún gobierno, claro está.
8. A nadie se privará arbitrariamente del derecho a cambiar de nacionalidad.
9. Nadie será privado arbitrariamente de su propiedad.
10. El derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.
11. El derecho a la libertad de reunión y de asociación pacíficas, que incluye el derecho a no ser obligado a pertenecer a una asociación bajo condición implícita de perder otros derechos.
12. El derecho de todos a participar en el gobierno de su país, directamente o por medio de representantes libremente escogidos. Quiere decir, libremente escogidos, que no necesariamente tienen que ser del partido comunista o afines al gobierno cubano.
13. El derecho de todos al accceso, en condiciones de igualdad, a las funciones públicas de su país, sin que en ello medien intereses políticos.
14. El derecho de todos a fundar sindicatos independientes y a sindicarse para la defensa de sus intereses.
15. El derecho a que la educación tenga por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana y el fortalecimiento del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales.
16. El derecho preferente de los padres a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos.
17. El derecho de todos a que se establezca un orden social en el que los derechos y libertades proclamados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos se hagan plenamente efectivos.
18. Estos derechos y libertades mencionados arriba no podrán, en ningún caso, ser ejercidos en oposición a los propósitos y principios de las Naciones Unidas, como suele hacer el gobierno cubano.
19. No podrá interpretarse, la Declaración de Derechos Humanos, en el sentido de que confiere derecho alguno al Estado, a un grupo o a una persona, para emprender y desarrollar actividades o realizar actos tendientes a la supresión o limitación de cualquiera de los derechos y libertades proclamados en esta Declaración.
Y, por supuesto:
20. El derecho a un recurso efectivo ante los tribunales nacionales competentes, que ampare contra actos que violen los derechos fundamentales amparados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos y los pactos que hace poco el gobierno cubano firmó.

lunes 14 de enero de 2008

¿Racismo?

Personalmente nunca he entendido el racismo. Ni de niño. Afortunadamente tengo una madre maravillosa que desde niño me enseñó a no hacer diferencias de ninguna clase cuando se trata de seres humanos. De niño, me sentó en las piernas de Bola de Nieve, a quien quise desde que le ví, y le oí tocar su piano y cantar, maravillado. De niño, me rodeó de seres humanos de todos los colores, clases, virtudes y defectos. Nunca escuché a mi madre decir una frase malsonante en referencia al color o la clase de nadie y me enseñó a ver en el interior de las personas como son, sin prejuicio alguno. En mi misma familia, mi bisabuela, blanca, se casó dos veces: con blanco y negro. Tengo una familia muy armónica, donde blancos, negros, mulatos, en fin, seres humanos, nos reuníamos alrededor de una mesa a compartir animadamente una agradable velada. Cuando iba a dormir, lo mismo me arrullaba mi abuela blanca, que mi tía-abuela negra. Nunca hice distinción, y adoraba a ambas por igual.

A Cuba le queda mucho camino. Tanto para abolir el racismo, como el machismo, además de la misoginia y la homofobia, la hijas mayores de este último. El igualitarismo gubernamental, pese a su vocación de distribuir la riqueza (¿pobreza?) por igual, y sus logros sociales, no ha logrado mermar estos tres males nacionales, quizá por no tener vocación ni visión política para ello, o por estar demasiado ocupado en controlarlo todo. Y esa debe ser una de las tareas primordiales de la democracia cubana, cuando ésta sea viable.

En los Estados Unidos hay canales de televisión por y para los negros, u otros grupos humanos, entre otras muchas cosas, porque tampoco han solucionado el problema y porque la televisión estadounidense no ha querido reflejar la diversidad del país por igual en todos los medios. Que conste, no me opongo a que los negros, o las mujeres o los homosexuales, o los grupos humanos que así lo deseen tengan sus propios medios. Me parece, además, sano y positivo, pero que se haga extensivo y exclusivo, divide a la sociedad y agrava el problema, pues no habría un diálogo que incluya o acoja a toda la sociedad cubana, que es una sola.

Siempre he pensado que lo que nos une es que todos somos hijos de esta hermosa isla en medio del Caribe. A nivel personal es poco importante que el cubano que me cruzo en la calle tenga más o menos melanina en su piel, sea mujer, hombre, y si esta mujer u hombre son, o no, homosexuales. Cuando me encuentro a un/a cubano/a en la calle, y nos reconocemos, siempre hay una sonrisa, un "hola" y una complicidad a prueba de bala.

Cuba tiene una diversidad envidiable que yo no cambiaría por nada del mundo: descendientes de españoles, africanos, franceses, italianos, árabes, chinos, polacos, judíos, ingleses, jamaicanos, haitianos, yucatecos, y hasta de la madre del cordero. Somos un maravilloso crisol, y me cago en la pureza de las razas, que me parecen de lo más aburrido, monótono y soso. Y nuestro problema racial, machista y homofóbico debe comenzar a solucionarse desde nosotros mismos, desde nuestros hogares, inculcándo a nuestros hijos una educación humana y cabal, y luego podremos llevarlo a los gobiernos que constituyamos, como ciudadanos de una Cuba democrática, con plena y total responsabilidad. Os conmino a reflexionar.

Discontinuidad Constitucional en Cuba

A lo largo de nuestra República, e incluso antes de su proclamación, los cubanos hemos padecido más discontinuidad constitucional que una continuidad coherente. El triunfo de los ideales e intereses independentistas desde 1868, cuando comenzó nuestra primera guerra de independencia, se vio bajo el ámbito constitucional de las constituciones mambisas: la de Guáimaro (1869), la de Baraguá (1878), la de Jimaguayú (1895) y la de La Yaya (1897). La intervención de los Estados Unidos en la Guerra de Independencia cubana, precipitó una serie de prerrogativas constitucionales de la última constitución mambisa, y en 1898 se convocó una asamblea prevista por el artículo 40 de esta constitución, que se vio coartada, y finalmente fracasó, porque el poder lo ostentaba de facto el ejército ocupacionista estadounidense, y porque los cubanos no teníamos fuerza, ya no moral, sino material para imponer decisiones. Así, Cuba pasaría un período de constitucionalismo múltiple en el que rigieron tres constituciones y dos gobiernos con instrucciones provisionales: la Constitución de la Yaya, para las zonas ocupadas por el ejército independentista cubano, la Constitución Autonómica recién otorgada a Cuba en 1897, bastante tarde, para aquellas regiones en que aún dominaba el gobierno y el ejército español, el Régimen Constitucional provisional del General Leonard Wood en Santiago de Cuba, el gobierno civil establecido en La Habana por Brook y las Instrucciones Suplementarias dictadas por el presidente de los Estados Unidos McKinley, aunque esta situación prevaleció hasta la firma del Tratado de París, el 10 de diciembre de 1898, ratificado en abril de 1899. A partir del 1 de enero de 1899, Cuba pasó a ser gobernada por un régimen de facto bajo la soberana voluntad del gobernador estadounidense en La Habana. Para la redacción de la primera constitución republicana tuvo lugar un conflicto entre los que opinaban que la Constitución de la República debería o no incluir las futuras relaciones entre el gobierno de Cuba y los Estados Unidos. Una parte en desacuerdo argumentaba que las relaciones de la República naciente con los Estados Unidos o cualquier otro gobierno no era materia constitucional, sino de tratados ulteriores, mientras que la otra parte argüía que se debería incluir por la urgencia de acortar la ocupación. Amén de otras irregularidades jurídicas en que se desarrolló la Constitución de 1901, la república nació truncada por una la Enmienda Platt aprobada, curiosamente, por el Congreso de los Estados Unidos. Durante la República Plattista el problema de las irregularidades jurídicas no fue resuelto, lo que el país se vio avocado a situaciones de emergencia en varias ocasiones: en 1906, que derrocó a Tomás Estrada Palma y trajo como consecuencia la segunda ocupación estadounidense, en 1912 contra el gobierno del General Gómez que tuvo su origen en una sublevación de carácter racial, en 1917 contra la reelección de Menocal, en 1923 contra Alfredo Zayas. “En 1928 - nos dice Beatriz Bernal - bajo la dictadura de Gerardo Machado, se votó un proyecto de reforma constitucional y se convocó a elecciones constituyentes. De ahí surgió una Convención que, violando el artículo 115 de la Carta Magna de 1901, se declaró soberana, cosa que le estaba prohibida dado que dicho artículo sólo le permitía la aprobación o el rechazo de la reforma acordada por ambas cámaras. Sin embargo, la Convención de 1928 siguió adelante y redactó una nueva constitución que tuvo como puntos álgidos la prohibición de formar nuevos partidos políticos, y sobre todo aumentar el periodo de la presidencia de la República de 4 a 6 años y permitir la reelección del presidente. Gerardo Machado reformaba el texto constitucional con el fin de perpetuarse en el poder. La Constitución de 1928 fue, sin lugar a dudas, el caldo de cultivo de la revolución de 1933, que dio al traste con el gobierno del dictador." [1] Esta situación de impunidad del Machadato violó, además, la igualdad ante la ley – presupuesto básico de la democracia constitucional – y generó la última discontinuidad constitucional, desencadenando una guerra civil, la llamada revolución de 1933. Como puede observarse, la emergencia es uno de los estados disruptores del orden constitucional, y la revolución del 33 interrumpió el decursar de la primera república y de su ámbito constitucional de manera intermitente hasta que estuvo aprobada la constitución de 1940, y establecida la segunda república.

La nueva constitución y el nuevo sistema jurídico forman, consecuentemente, un nuevo marco legal que, en mayor o menor medida, se diferencia del marco legal precedente. Este nuevo escenario supone una ruptura normativa con el pasado legal y político y permite aplicar nuevos principios legales incluso a los hechos pasados que, respecto del futuro, se definen como actos criminales. Esto se explica pues, en el momento en que se produce una discontinuidad, la orientación prospectiva de la regulación legal es imposible sin una consideración histórica que atienda a la búsqueda de la justicia respecto al pasado, hecho que se repite con la revolución de 1959 aunque de forma aún más irregular, pues el gobierno actual interpreta a la historia, quiere decir, la transforma a su favor para conseguir una legitimación que, aunque le sea inherente, la sitúa directamente en el centro mismo de ese decursar histórico-jurídico que reúne las aspiraciones de todo un pueblo, manipulando y tergiversando hechos históricos, e incluso la promesa de restaurar el orden constitucional de 1940 y con él la democracia. Toda revolución contiene un elemento de discontinuidad política y jurídica, y la de 1933 que estableció la constitución de 1940, y 1959 que cambió el orden republicano para siempre, estableciendo un sistema político ajeno al devenir histórico de nuestro país, no son la excepción.

El rompimiento de la estabilidad y continuidad constitucional de la revolución de 1933, trajo consigo continuas transformaciones políticas y constitucionales en un momento en el que el desarrollo de un nuevo Derecho Constitucional rompe en algunos tópicos con el Derecho Constitucional clásico. Al mismo tiempo, la aparición de nuevos partidos políticos y de una amplia gama de divisiones de opinión sociopolítica hace que surja una aspiración creciente a la convocatoria a una Asamblea Constituyente y, por ende, a una nueva Constitución para el país.[2]

La Constitución de 1940 está, desde luego, más cercana a la socialdemocracia, matizada por la salvaguarda de los derechos individuales y la búsqueda de garantías para la realización de esos derechos y sus aspiraciones sociales, que al liberalismo español del Siglo XIX, el autonomismo criollo y la filosofía política estadounidense que tanto influyeron en la redacción de la Constitución de 1901. [3] De hecho, la constitución de 1940 era mucho más evolucionada desde el punto de vista jurídico y democrático que la de 1901, e incluía los conceptos de “una justicia social, un nacionalismo reformador, con aspiraciones de reformas sociales y económicas, economía dirigida, función social de la propiedad, protección social y educación cívico-militar, con acento en la enseñanza cívica rural." [4]

Reconozco que la constitución de 1940, en su momento, y por la influencia política-social de las personas que en Asamblea Constituyente, fue lo mejor de nuestro pensamiento nacional, tanto por el espacio que dio a las libertades individuales, como por la justicia social, el bienestar económico y solidaridad en ella implícitos. Incluso su influjo alcanza hasta el primer día de 1959 y la formación del primer gabinete del gobierno de Manuel Urrutia Lleó, aunque había sido interrumpida para siempre su continuidad legal el 10 de marzo de 1952 con el golpe de estado de Fulgencio Batista y Zaldívar. Fue la influencia de Fidel Castro y Ernesto Guevara la que va a dar al traste con la influencia este orden constitucional y su renuencia a seguirlo, como era la aspiración de la gran mayoría de los compatriotas que lucharon contra la dictadura de Batista. Ambos, Fidel Castro y Fulgencio Batista, tienen en común la negación del precepto constitucional de 1940 que afirma la igualdad de los cubanos ante la ley y para el disfrute de las libertades políticas y el bienestar individual y colectivo, al crear ambos un gobierno de facto y no de derecho. Aunque el gobierno de Fidel Castro no hubiese derogado la constitución de 1940, ésta no ha vuelto a estar nunca más vigente en el país, y dejó de ser legal en 1976 con la nueva constitución, aprobada en referendo por el pueblo cubano. Toda revolución contiene elementos de discontinuidad política y jurídica y la que culminó en 1959 no es, precisamente, una excepción.

Por otra parte, aunque la Constitución de 1940 ha sido lo mejor que ha tenido el país, como reconozco anteriormente, tiene en su contra su prolijidad. Mons. Carlos Manuel de Céspedes nos aclara que este exceso “se explica por la situación política anterior: los constituyentes de 1940 quisieron evitar a toda costa las quiebras en el Estado de derecho del período anterior y entendieron que una constitución minuciosa podría ayudar a consolidar la democracia. Los hechos posteriores nos han demostrado con creces que para constituir un Estado de derecho estable y congregante, se requiere un buen texto constitucional, pero que el texto solo no es suficiente garantía. La calidad ética de las personas, de manera especial de los gestores de la cosa pública, es el factor definitorio de la buena marcha de la República por el sendero, eso sí, que les traza el texto constitucional. Si la eticidad se deteriora, la de «los políticos» y la del pueblo, el texto es letra muerta." [5]

La constitución de 1976 es partidista, tiene poca visión democrática, y no estuvo redactada por una asamblea constituyente llamada a ese propósito por todas las fuerzas políticas del país, pero está refrendada por el pueblo cubano. En mi humilde opinión creo que volver al ámbito constitucional de 1940 arrastraría los errores y vicios que este tiene y creo que el tiempo en el que vivimos tiene suficientes avances en derechos humanos y teoría constitucional para, cuando Cuba esté en período de transición a una democracia, se llame a crear una asamblea constituyente donde se redacte una constitución del siglo XXI en la que quepan las aspiraciones de todos los cubanos y lo mejor nuestro quehacer nacional.

[1] Beatriz Bernal, Estudio histórico-jurídico de la Constitución de 1901, Revista Encuentro de la Cultura Cubana, número 24, primavera 2002.

[2] Ver Mons. Carlos Manuel de Céspedes, Aproximación a la Constitución de 1940, publicado en la Revista Encuentro de la Cultura Cubana , número 24 primavera de 200, Dossier: El estado de Derecho, Pág. 173; y Dr. Enrique Hernández Corujo, Historia Constitucional de Cuba, tomo II, página 159, La Habana, 1960.

[3] Ibidem.

[4] Ibidem.

[5] Ibidem.

sábado 12 de enero de 2008

Neo-anexionismo

Esta mañana me he encontrado con un compatriota en el metro. Sin conocernos de nada, iba de un inmaculado blanco, gorro de invierno incluido, por lo que deduje, y acerté, que era un cubano a todas luces: se había hecho santo. Sin pensármelo mucho le saludé y revelé mi procedencia, que es la suya, y nos dispusimos a conversar amigablemente, trayendo a colación el tema de la “confederación de naciones” entre Cuba y la Venezuela Chavista. Cuando le pregunto su opinión al respecto, para mi más absoluto asombro, me dice tranquilamente que es mejor así, puesto que de esta manera se tendrían que abrir las fronteras, con lo que los cubanos podrían viajar a Venezuela sin restricciones y así mejorar su situación económica personal. Me quedé mudo. Y como creo que, desgraciadamente, una gran parte de los cubanos de la isla piensa así, me doy plenamente cuenta de que Cuba no tiene proyecto como nación. Tanto a nivel gubernamental como personal, nos vendemos al mejor postor para adquirir, ya sea petrodólares o pacotilla, y el proyecto nacional del que tanto hablaron Félix Varela, José de la Luz y Caballero y José Martí, entre otros, después de casi dos siglos no sirve para nada.

Es una enorme pena que se hable de anexiones con la facilidad con que nos aseamos cada mañana. Traigo a la memoria histórica de los cubanos que las luchas por la independencia fueron llevadas a cabo para ver a Cuba libre, independiente y soberana, como mismo la revolución de 1933 acabó con la República Plattista, e instauró la segunda república bajo los auspicios de la Constitución de 1940, más democrática, pero que continuó con la dependencia económica a los Estados Unidos, y con la ya acostumbrada corrupción administrativa. La república falló en permitirle a Batista su golpe de estado, la oposición falló en llevar al país al ámbito constitucional entre los años 1953 y 1956, con lo que la lucha armada fue la única alternativa, y el gobierno liberal de principios de 1959 falló junto con otros factores, entre ellos los Estados Unidos, de llevar la revolución por el camino institucional que la Constitución de 1940 aportaba, aunque deshaciéndonos de la ingerencia económica estadounidense de una vez por todas, gradualmente, para permitir la indemnización sin ahogar la economía cubana y permitir la diversificación necesaria y adecuada de los intereses económicos de la nación. Nada de esto se hizo. Y ya sabemos todos a dónde ha llevado al país los experimentos, el voluntarismo, las soluciones provisionales, el triunfalismo y las ideas descabelladas de un país que ha ido cada vez más al garete.

Después de una historia llena de luchas por lograr la independencia política y económica, ahora se vuelve a hablar de anexionismo. Siempre que el país tiene problemas de algún tipo, se recurre sin fallar al anexionismo, ya sean los intereses de la oligarquía cubana en la época colonial, como hoy la debacle económica, cuando la posible solución es una democracia donde se haga valer el imperio de la ley, liberando y democratizando también económicamente el país para sus ciudadanos, que sean dueños de su economía y la elección democrática de unos eficaces, transparentes, incorruptos gobernantes, que logren sacar a Cuba del barro, y hacerla verdaderamente independiente y soberana, para alejar de una vez por todas, y para siempre, el fantasma vil del anexionismo. ¿Qué clase de vende-patria somos que apelamos al nacionalismo cuando nos conviene, y corremos a abrazar al anexionismo cuando la cosa no va bien? Y es bastante sospechoso que el gobierno cubano, que ha mantenido durante tantos años un discurso nacionalista, habiendo fallado en darle una coherencia económica que encumbre nuestra soberanía y asegure nuestra independencia, recurra al anexionismo bajo la sospechosa confederación de naciones que pone en peligro nuestra soberanía e independencia, sólo por no llevar al país por el camino que debería ir.

Es la sociedad civil cubana quien debe denunciar al gobierno, sin cejar en esfuerzos, el peligro a que la nación está avocada, y con ella todos los cubanos, y no parar de luchar hasta conseguir la transición a la democracia que Cuba necesita. El gobierno cubano ha dejado de ser, hace mucho, garante de la independencia y soberanía del país, y ha llevado al país a la dependencia económica y a la debacle, así que legítimamente no tiene el derecho de seguir gobernando.

Jueves, 25 de octubre de 2007.

Almuerzo Lezamiano

Almuerzo Lezamiano


Introducción


El almuerzo lezamiano, como es conocido, es el que ofrece Doña Augusta en el capítulo VII de Paradiso, del escritor cubano José Lezama Lima. Las recetas que aquí doy a todo el que quiera ofrecerlo, las he encontrado a través de páginas, libros y amigos, a los que agradezco enormemente. Un consejo: este almuerzo lleva muchas horas de preparación y aconsejo que si se atreven comiencen con la suficiente antelación. Lo digo por experiencia propia. ¡Merece la pena!



RECETAS

1. Sopa de Plátanos

3 Plátanos machos verdes

½ Yuca

1 cebolla regular picada
2 cucharadas de aceite
6 tazas de consomé de carne
3 ajo porros
2 cubitos de pollo
½ cucharada de margarina

Se sofríe la cebolla y el ajo en la margarina. Se agregan los plátanos machos verdes y la media yuca pelados y picados en trozos y rebosar por 2 o 3 minutos.

Luego, agregar el consomé, tapar la olla y cocinar hasta que los plátanos estén bien blandos. Descartar el diente de ajo o pasar por batidora antes de servir.

Se le pueden agregar bolitas de plátano macho verde previamente hervidas y hechas a mano, aderezada con ajo y limón.


2. Soufflé de Mariscos


Ingredientes


- 250 g de mariscos (camarones grandes, emperador bien fresco y langosta).
- 3/4 l de leche
- 5 huevos
- 4 cucharadas de aceite
- 25 g de mantequilla
- 4 cucharadas de sofrito
- 2 cucharadas colmadas de harina
- Un chorrito de vino de Oporto
- Sal y pimienta


- Limpie las gambas, el pescado y la langosta, sazónelas con sal y fríalas en el aceite.

- Retire el aceite, vierta el vino y déjelos cocer unos minutos. Reserve luego algunas gambas para la guarnición.

- Cuando estén frías separe las cabezas de las gambas y pélalas y páselos por el chino.

- Corte los mariscos y el pescado, y resérvelos.

- Prepare una bechamel con la harina, la mantequilla, la leche, ralladura de nuez moscada, sal, pimienta y el jugo de las gambas.

- Cuando esté tibia añada el sofrito, las yemas, las gambas, la langosta y el pescado e incorpore las claras montadas.

- Vierta en un molde de soufflé untado con mantequilla.

- Cueza en el horno, previamente calentado durante 10 minutos a fuego alto, y de 10 a 15 minutos a fuego medio.

- Apague el horno y déjelo dentro 5 minutos más.

- Adorne con “unos langostinos dispuestos en coro, unidos por parejas, con sus pinzas.

- Sirva inmediatamente.


3. Salsa Holandesa

(Para la ensalada de remolacha y espárragos de Lübeck, aunque puede ser embarrada con mayonesa común y corriente).


Ingredientes


2 yemas de huevo

50 g de mantequilla

Sal

Pimienta blanca

Vinagre de vino blanco

Unas gotas de zumo de limón


Preparación


- Funda la mantequilla sin que hierva y resérvala.

- En un recipiente al baño maría coloque las yemas con el vinagre y unas gotitas de de zumo de limón.

- Batir hasta que empiece a espumar.

- Añada la mantequilla clarificada sin dejar de batir y poco a poco

- Añada sal y una pizca de pimienta blanca.


4. Pavo Relleno Asado

1 pavo de 4 Kg. limpio y eviscerado.

Para el adobo:

el zumo de dos limones,
1/2 vasito de aceite,
3 cucharadas de Vinagre de vino,
2 cucharadas de salsa inglesa,
2 hojas de laurel,
2 ramitas de tomillo,
1 cucharada de Pimienta negra,
2 cucharadas de sal,
1 vaso de Vino blanco,
1/4 de vaso de Brandy.

Para el relleno:


150 gr. de almendras,
400 gr. de ciruelas sin semillas,
15 gr. de Mantequilla,
2 Cebollas,
6 dientes de Ajo,
1 cucharadita de pimienta negra,
1 cucharada de salsa inglesa,
2 ramitas de tomillo,
2 cucharadas de brandy,
1 vasito de vino de moscatel,
1 ramillete de Perejil,
2 vasos de caldo de pollo,
100 gr. de Pan rallado,
sal.

Para la salsa:

2 vasos de caldo de pollo,
1 vaso de vino dulce,
1 cucharadita de Harina de maíz tostada,
1/4 de cucharadita de pimienta negra.

Modo de Preparación


El día anterior:

- Lavar y rociar el pavo con el zumo de limón.

- Poner en un bol el aceite, el vinagre y la salsa inglesa, incorporar el laurel, la mejorana, el tomillo, la pimienta y la sal.

- Triturar con la batidora, verter el brandy y el vino, mezclar.

- Colocar el pavo en una fuente y untar el interior y el exterior con el adobo.

- Cubrir con papel de aluminio, refrigerar 12 horas y bañar a menudo con el adobo.


El día de la Cena:


- Pelar y triturar las almendras y cortar las ciruelas en cuartos.

- Hervir las ciruelas con un poco de Agua durante 3 minutos y reservar.

- Pelar y picar la cebolla, el ajo y el perejil.

- Pelar, quitar el corazón y picar las manzanas en trocitos.

- Fundir la mantequilla y freír la cebolla y el ajo a fuego lento durante 5 minutos.

- Agregar perejil y salpimentar.

- Verter el vino, el brandy y dos vasos de caldo y cocer 20 minutos, removiendo continuamente.

- Agregar las almendras y las ciruelas y cocer diez minutos.

- Añadir el pan rallado, remover y cocer 5 minutos más.

- Retirar el pavo del adobo y rellenarlo con la mezcla anterior.

- Coser el pavo y atar las patas para que no de deforme.

- Regar el pavo con el adobo, cubrir con papel de aluminio y hornear una hora.

- Retirar el papel de aluminio y hornear 40 minutos más, regándolo con su propio jugo.

- Retirar el pavo de la fuente y eliminar el exceso de grasa de la salsa.

- Echar el caldo restante y raspar el fondo y las paredes con una cuchara.

- Cocer 15 minutos, colar, añadir el vino y la harina disuelta en agua o caldo.

- Llevar a ebullición, remover y servir en una salsera aparte.



5. Crema helada.

Ingredientes:

Dulce de coco (previamente preparado)

1 Piña madura

1 Lata de leche condensada

1 Vaso de anisette Marie Brizard


El día anterior:


Se prepara un dulce de coco tradicional, con todo el cariño.


El día del almuerzo:


Se saca el dulce de coco del refrigerador, y se le raya la piña madura entera, con todo su jugo.
Se le añade leche condensada a gusto y se le rocía el anisette Marie Brizard. Se sirve fría.

Pintores cubanos: Raúl Camilo


Hay muchos pintores, escultores, músicos y artistas en Cuba que no tienen ningún tipo de apoyo, ni siquiera mención en ninguna de las revistas que promueven la cultura cubana, ni tampoco en Cuba, por el tipo de realidad que exponen en sus obras.

Un ejemplo de ello es el pintor cubano Raúl Camilo que, si bien su obra copa colecciones privadas en los Estados Unidos, Japón, México, España, Italia, Alemania, Francia, Suiza, Canadá, Argentina, entre otros, es poco conocida por revistas especializadas en arte cubano en el mundo, pese a los esfuerzos que hacemos unos cuantos que le conocemos bien, que quedamos maravillados por su arte y endeudados con un mundo que le conoce poco o nada.

A mi entender, este pintor cubanísimo por la policromía y la textura utilizadas y por los recurrentes temas que abarcan desde La Habana en donde vive, los balseros, la mujer, la cultura afrocubana, la situación política en Cuba, la falta de libertades fundamentales, y otros tantos de la dura realidad nacional, es uno de los mejores exponentes de la pintura cubana contemporánea, como así lo avala su propia obra. Les invito a que echen un vistazo y que juzguen por sí mismos.

Como dice su representante en los Estados Unidos, Sam Dunn: Camilo tirelessly dedicates himself to painting the “real” Cuba as only he can portray it. Camilo's art is playful, colorful, sorrowful, mysterious, joyous, dreamy, richly textured, political and, of course, unique.

Su obra puede verse parcialmente en la siguiente página web: http://theartistcamilo.com/

Seguiré buscando, como lo he hecho hasta ahora, nuevos valores desconocidos de nuestra cultura nacional, que bien merecen que, al menos, su obra sea difundida y conocida.


Cuba: Una Transición Movimiento

Después de la noticia de la cesión temporal de poderes de Fidel Castro a su hermano Raúl, se ha desatado la especulación sobre el futuro de Cuba y una posible transición hacia la democracia. Para todos los cubanos, y los no cubanos interesados, debemos centrarnos un poco más en la historia de Cuba y saber como hemos llegado hasta aquí y algunos por qué de la realidad cubana. Estoy un poco cansado de oír y leer opiniones con los mismos viejos argumentos tanto dentro de la isla como en el exilio. Hay que aclarar que Cuba lleva más de 200 años de transición a una república democrática y jamás hemos abandonado el ideal que se gestó desde el Padre Varela y por el que más tarde se inició la lucha por la independencia. Después que se aprobó el Tratado de Paris en 1898, una vez terminada la guerra hispano-cubano-americana, (nótese que en París sólo se reunieron España y los Estados Unidos y que ningún líder cubano fue jamás invitado), Cuba tuvo casi inmediatamente una intervención militar estadounidense hasta 1902, que volvió a repetirse más tarde de 1906 a 1909. Y para cuando se aprobó la primera constitución en 1901, el Congreso de los Estados Unidos, curiosamente, aprueba una ¡Enmienda Platt a nuestra constitución nacional! En ella, se adjudicaron el derecho de intervenir en los asuntos del país cuando les viniera en gana, así como el derecho de arrendar tierras para minas carboneras y bases navales. El gobernador estadounidense, General Leonard Wood dejó muy claro en 1902, que era preferible aceptar una independencia con restricciones que perpetuar la ocupación militar. Así, después de varias votaciones en contra por parte de la asamblea constituyente cubana, se vota a favor, porque no nos quedaba más remedio si queríamos poner fin a la onerosa ocupación. Para más INRI, los presidentes de la República de Cuba, con honrosas excepciones, durante los siguientes 50 años no hicieron más que pelearse como buitres para quedarse con el botín, el tesoro público. Hay que decir, además, que los Estados Unidos llegó a controlar económicamente el 90% de las minas cubanas, el 80% de los servicios públicos, el 50% de los ferrocarriles, el 40% de la producción de azúcar y el 25% de los depósitos y transacciones bancarias, además de que el resto de los bienes iban a parar al bolsillo de los políticos y a la oligarquía financiera cubana. Cuando en junio de 1952, el pueblo cubano, ya harto, parecía que iba a votar a uno de los pocos partidos que denunciaba los desmanes y males de la República y a sus ladrones, y pretendía cambiar la situación, (el Partido del Pueblo Cubano Ortodoxo), Fulgencio Batista da un golpe de estado en marzo de 1952, antes de que se celebraran las elecciones, arrebatando la valiosa oportunidad que el pueblo cubano tenía. Batista suspendió las garantías fundamentales de la Constitución de 1940, y estableció una de las más sangrientas dictaduras que Cuba conoció. En 1956 comenzó la guerra civil, la revolución, en la que, tenedlo bien claro, todo el pueblo de Cuba, y no sólo Fidel Castro, luchó para poder cambiar la situación desesperada en que vivía el país. Al triunfo de la revolución, el 1 de enero de 1959, Fidel Castro tomó medidas urgentes que el país necesitaba, pero, todo hay que decirlo, acusó y excluyó a todo aquel que tenía diferente opinión política respecto a lo que él creía que debería ser la nueva república, lejana al principal motivo de lucha de muchos cubanos demócratas por restituir una república democrática, alejando la corrupción y los males que azotaron a las dos primeras repúblicas, y deshacernos de una vez por todas de la onerosa ingerencia de los Estados Unidos en los asuntos internos del país. Hay que decir que el gobierno de Fidel Castro logró alejar con creces la influencia estadounidense, está más que claro, y establecer un sistema de educación y de sanidad pública, junto a un paquete de leyes sociales que cambiaron la realidad cubana positivamente. Tampoco debemos olvidar todas las violaciones a los derechos humanos y a los derechos y libertades fundamentales que sistemáticamente ha sido la tónica del gobierno actual. Debemos decir también que la reacción de los Estados Unidos a la pérdida de sus intereses económicos en la isla, fue establecer el embargo que ha padecido el país durante los últimos 47 años, y la oposición en el exilio cuya presión, que no fue nada conciliadora sino bastante agresiva, hicieron que el pueblo cubano pasara penurias, y que el gobierno revolucionario recrudeciera en muchísimas ocasiones la ya penosa situación, tomando medidas represivas a toda voz que denunciara sus arbitrariedades. Cuba vivió varias cacerías de brujas contra poetas, periodistas y escritores por atreverse a denunciar sistemáticamente estas arbitrariedades, sumado a los juicios sumarísimos, mal preparados, y sin tiempo a reunirse las pruebas necesarias. O sea, el gobierno denuncia, y el gobierno provee abogados, que no tienen ningún tiempo para preparar un juicio decente, para que defiendan a sus propios acusados, que no tienen ninguna oportunidad de ser absueltos y que desde el principio están ya condenados. Por mucho que el gobierno lo niegue, hay más de trescientos presos de conciencia. A todo esto, una parte de los que conforman la oposición en el exilio sigue echando más leña al fuego y se oponen vehementemente a que los Estados Unidos levanten el embargo económico más largo de la historia, cuando ya está más que comprobado que a los únicos que afecta es a la totalidad del pueblo cubano, que no a su gobierno, y está más que claro que el gobierno cubano no renunciará precisamente por el embargo, aunque este dure mil años. En el gobierno de los Estados Unidos ha habido, y hay personas e instituciones que han pedido a su gobierno que levante el embargo pero, una vez más, el lobby del exilio, y su peso electoral presiona para que el gobierno estadounidense siga con el embargo en pie. Es hora que el exilio cubano piense en tomar la iniciativa de la reconciliación nacional, que se sepa que muchos han dado ya este paso, si es que quieren realmente un cambio democrático en Cuba. Deberían pedirle al gobierno de los Estados Unidos que levante el embargo, al tiempo que se trabaje profundamente para la reconciliación nacional entre todos los cubanos, haciendo a un lado su odio ancestral, y acercándose a sus hermanos, padres, hijos, tíos, sobrinos y primos que viven del otro lado del Estrecho de la Florida. Así el gobierno cubano no tendrá ya más motivos para seguir utilizando la misma política desde hace 47 años. Por su parte el gobierno de los Estados Unidos, debe buscar a partir de ese momento acercar posiciones y reanudar relaciones normales con el gobierno de Cuba, sin interferir en el diálogo, ni en el posible proceso de democratización que Cuba debería seguir. Y cuando este proceso comience, no valen juicios sumarísimos ni licencia de tres días para matar, como piden algunos. Si queremos construir una verdadera democracia deben hacerse valer, desde el mismo instante en que comience el proceso, el estado de derecho y el imperio de la ley, sino estaremos luchando por una democracia durante otros cien años más, cargando por más tiempo la vergüenza y la profunda tristeza por no haberlo conseguido.

Carta Abierta a Manuel Cuesta Morúa

Querido Manuel Cuesta Morúa:

Como cubano interesado en los temas que nos conciernen como nación, he estado muy al tanto de los acontecimientos que se suceden en nuestro país, y de todas las voces que desde el interior de Cuba se han levantado como respuesta a la problemática que el gobierno cubano ha generado a lo largo de sus casi 50 años de existencia. Debo confesar que he leído más sobre Cuba en los 14 años que llevo fuera que en los 26 años que viví en la Isla, tanto de su historia y su literatura, como de la lucha por conseguir una democracia que nos asegure y permita nuestra independencia y soberanía, y crear un proyecto de nación que sea viable para todos y por el bien de todos. He llegado a la convicción que no puedo seguir anónimo y semi-ajeno, al leer las palabras de Pérez Roque en la O.N.U. cuando dice que Cuba estaría dispuesta a renunciar a la soberanía y a la bandera por la que tanto ha peleado, porque en ellas se compromete nuestra independencia, y nos impide crear un proyecto de nación a la medida de la aspiración de todos los cubanos. Si bien no estoy en contra de que Cuba forme un bloque con las naciones Iberoamericanas y Caribeñas, en mi opinión este bloque debe respetar unos ritmos, comenzando por un proyecto económico común que incluya reformas democráticas y de participación para luego ir avanzando, como naciones separadas, hacia otro tipo de unión. La economía cubana está tan maltrecha, y su modelo político tan agotado, que sería contraproducente y dañino para el país si nos sumamos a la descabellada idea de Nación Americana a la que quieren llegar el Sr. Chávez y sus aliados en el gobierno cubano.

Hace un par de días, he visto en internet un listado de todas las organizaciones disidentes cubanas dentro del país, y su número es tan abrumador, que cuesta trabajo llevarse una idea de las tendencias políticas por las que marcha la disidencia interna, a la vez que personaliza la acción política de un modo notable. En mi humilde opinión de observador anónimo, hasta ahora, creo que es hora de que las diferentes personalidades de la disidencia, tomen menos en serio su protagonismo político, en aras de la unidad por la democratización y la libertad de Cuba. No seremos capaces los cubanos de llevar proyecto coherente alguno, mientras esta situación prevalezca. Ese larguísimo listado de asociaciones, partidos, organizaciones, sindicatos independientes, etc, debería buscar la unidad con sus afines y crear cinco o seis bloques, según su ideología política, llevar a cabo elecciones para crear su estructura como partido, con sus estatutos y reglamentos, y que esos cinco o seis partidos constituidos, se asocien todos en un solo bloque para que sea efectiva una acción conjunta de la sociedad civil cubana y podamos llevar a cabo, juntos, la democratización que nuestro país debería seguir, junto a un proyecto de nación coherente. Mientras continúen levantándose voces dispares y débiles a lo largo y ancho del territorio nacional, más lejos estará el triunfo del objetivo común que todos queremos propugnar, y creo que ese momento no debe continuar dilatándose interminablemente, pues cada día que pasa estarán aún más en juego la democracia, la libertad, la independencia y la soberanía de Cuba, y con ellas las más altas aspiraciones de nuestro pueblo.

Dentro de todas las organizaciones opositoras que existen en nuestro país, creo que Arco Progresista, de la que usted es insigne portavoz, es la que me parece más coherente con la política que proclama, y a la que yo me afiliaría por afinidad política. Si me permite expresar mis ideas y sueños realizables, Arco Progresista podría agrupar a todos los movimientos, organizaciones o partidos de izquierda moderada y crear un partido socialdemócrata, con su estructura, sus estatutos y reglamentos y, conminando con su ejemplar paso a otros grupos, asociaciones y movimientos de otras ideologías a hacer lo mismo. Es mucho más fácil y razonable llegar a acuerdos con otros grupos si el número de interlocutores desciende ventajosamente. Así se podría crear una unidad que, si bien no es ideológica, sí expresa un consenso fiable y definido de lucha política para conseguir el objetivo de una Cuba democrática. Esto sentaría las bases de una práctica democrática, y de una cultura del consenso que los cubanos parecemos haber perdido, al creer solucionar, durante el siglo XX, nuestros problemas como nación entre desacuerdos, posturas políticas poco claras y guerras civiles. Creo que la creación de cinco o seis partidos, aunando cada uno a los grupos de mismo signo ideológico, para luego crear entre todos un pacto por la unidad de la sociedad civil cubana, que trabaje con seriedad y transparencia, lograría la credibilidad que se necesita para que el pueblo cubano en su conjunto confíe en que hay una alternativa real y concreta al gobierno actual y abandone sus dudas y desconfianzas en un movimiento opositor que hasta el momento se ha mantenido fragmentado y débil. Asimismo las organizaciones, grupos, movimientos y partidos del exilio deberían, según su ideología, afiliarse a estos partidos de la oposición interna de Cuba, demostrando que los cubanos somos capaces de apartar nuestros pequeños intereses personales en pos de la unidad y reconciliación nacional para crear un proyecto de nación largamente esperado. Sólo así podremos alcanzar una Cuba democrática, para todos y para el bien de todos.

En las ideas que he ido madurando a lo largo de mi vida de vocación socialdemócrata, me gustaría ayudar en lo que sea posible para cumplir los objetivos de democratizar la sociedad cubana. Me gustaría que, en la medida de su limitadísimo tiempo, podamos tener un intercambio por este medio. Le animo a que cuente, en lo que quiera, con mi modesta contribución.

Un saludo,
Gonzalo Valdés-Busto de Iznaga.